viernes, 8 de enero de 2021

Como lluvia

Esperaba siempre a que lloviera, en el sentido literal y que aquél  clima frío me arropara. Que estuviera siempre así el ambiente, porque ahí en esos instantes llegaba siempre un mar de ideas, pensamientos y emociones, como de golpe. Y sentía como si alguien con una gran fuerza, me abrazara y me dejara más pequeña de lo que soy, indefensa y protegida, así todo a la vez. 

Soñaba con finales felices, siempre. Aunque no siempre esperaba finales, solo felicidad, que tonta. Me miraba como la protagonista de alguna comedia romántica, pero sin lo romántico. Una extraña secuencia de microhistorias, con más chiste que realidad. 

Aquellas sensaciones se repetían con mucha frecuencia. Y en su pequeña cabecita tenía la idea de que, había algo buscando darle señales de algo que aún no logró descifrar, que tal vez entienda cada vez menos. No es necesario matarse la cabeza para entender, o prestar más atención, para escuchar tal vez alguna voz en la cabeza. 

Salir a tomar el sol radiante de su natural tierra caliente también era reconfortante, como si los climas cambiaran las emociones y recargaran o quitaran las energías, tanto la lluvia fría como el sol radiante tenían efectos extraños. 

Tal vez la señal estaba tan clara que se negaba a mirarla. El encierro empezaba a enloquecerle y necesitaba salir desesperadamente de allí, tomar aire, respirar profundo fuera de aquellas paredes que se le venían encima.

Cuán necesario es, mover la vista y escudriñar horizontes nuevos. Observar con detenimiento si existe alguna señal y esperar a que volviera a llover. Así como lo es el salir ahí a ese pequeño balcón, a tomar aire y recargar ideas. Y con ganas de sentir la garúa en el rostro. 

Debra, Bravo

sábado, 21 de noviembre de 2020

¡En tiempos de pandemia!


Tengo la extraña sensación de creer que siempre estoy buscando algo, algo que no termino de encontrar, tal vez sea a mi misma y mi brújula esté atrofiada, no lo se. 

Me lo repetí tanto como pude, hasta que se hizo real. Y eso que es lo más real, es la mejor versión de mi misma. A veces me canso de nada y por todo; otras veces me repito que será suficiente, y otras tantas me exijo más de lo que debería, la competencia es conmigo, con mejorar esta nueva versión, la mejorada... como si pudiera ser perfecta. 

Si si si, es una tontería aspirar o querer la perfección y no espero alcanzarla, creo que el ahora es el momento perfecto siempre, este preciso momento en el que te detienes a leerme, ese en el que caes en cuenta de que me faltan unos tornillos.

Y me amo así,  no espero la aprobación de nadie más que de mi misma, antes no lograba apreciar tanto de mi como ahora,  y no daba lo suficiente. Porque el miedo siempre ha existido,  ya nada importa, hace rato que han dejado de importar muchas cosas.

Los vuelcos han sido drásticos  e inesperados, no solo para mi,  y  lo que mejor podemos hacer en estos casos es  aprender de todo. Debo admitir que me gusta permanecer en una burbuja de cristal, donde solo puedo ver lo bonito de cada situación, ya no miro noticias a menos que sea por accidente o casualidad. 

No es que quiera escapar de la realidad propiamente, es que esa carga de malas energías me desvía de mi foco, y ya le agarré el ritmo a esta nueva yo que no se detiene, y que pocas veces mira hacia atrás.

No suena muy bonito, pero hay que agradecerle a la crisis por lo que nos ha enseñado. Particularmente pienso, si existe una persona que no haya aprendido más de mundo, o de sí mismo en estos tiempos, pues debería estudiar a fondo cuál es el propósito de su existencia. 

Aprender de la soledad, para conocerse más a si mismos.

Aprender de la compañía; esa de los seres queridos, las personas que nos acompañan a diario donde sea que estemos, amigos, familia.

Aprender a descubrir cuántas habilidades tenemos escondidas y que salen a flote en la pandemia, aprender el arte de la cocina, el arte de dibujar, el arte de diseñar y crear, etc.

Aprender, aprender y seguir aprendiendo. 

Debra, Bravo


jueves, 9 de abril de 2020

Fragmentos

Estaré perdida porque quiero

Estaré perdida porque me da la gana

Hay cosas que duelen mucho

Y que son necesarias

Volveré a equivocarme

Porque nadie es perfecto

Caeré otras cuantas veces

Pero nada será de la misma manera

Justo aquí estamos viviendo

Como en el cielo y el infierno

Entonces voy a construir

Muchas figuras con lo que queda

De las cenizas que han sobrado. 


                                                                                                                                               Debra, Bravo

martes, 19 de noviembre de 2019

Volver a nacer


Después de tanto tiempo siento que vuelvo a ser yo, muchas cosas empiezan a fluir de manera positiva, no es que todo esté de maravilla o perfecto. Pero de cierta manera hay cargas que son más llevaderas ahora. Y dependerá de mantener mi actitud positiva que las cosas sigan fluyendo igual. A fin de cuentas el camino siempre ha sido y será hacia adelante. Y mientras la fe se mantenga viva podrán venir miles de tormentas a estremecerlo todo, he igual me mantendré firme.

No tan dura como una piedra, ni tan frágil como la flor, pero si entera y eso será suficiente. Aprenderé también a mirar con delicadeza aquello que observaba con rudeza, ablandar el corazón. A respirar con mucha más profundidad y a soltar con más frecuencia. A entender que hay muchas cosas que no es necesario entender, y que simplemente hay que dejarles ser.


Aprender más, absorber como una esponja, y experimentar más en aquello que es capaz de llenarme el alma, no al punto de colapsar, pero si al punto de ser feliz haciendo cosas que realmente son significativas. Olvidar casi en su totalidad lo negativo, el NO. Dar y entregar más de lo bueno, sepultar rencores, esconder los miedos aunque a veces se quieran asomar. Traspasar los límites exigidos, vivir cada instante y salir de la zona de confort. Confiar en la voluntad y los caminos de Dios. Que no dejará caer a sus hijos.

Debra, Bravo

lunes, 18 de noviembre de 2019

Coraza

Necesitaba desesperadamente soltar éstas letras, porque a veces me ahogan. Darle un respiro a mi alma para después volver a sentir nuevamente lo que era antes, o lo que creía sentir. Todo siempre parece una locura y cuánto desastre, tanta removedera de todo, el próximo libreto será titulado "haz lo que te de la gana" ya que pensar en monotonías no sirve de nada, lo "correcto" a veces no resulta ser lo que debería ser y ahí vamos como una ráfaga a chocar con todo lo que se nos atraviesa.


Mientras más lo pienso, creo que la locura más se apodera de mi, porque es más lo que intento entender a lo que realmente  me arriesgo a vivir, y sí, muchas veces he dicho no tener miedo de nada. Pero sin duda debe ser una coraza porque el miedo es cada vez más latente, ya que cada etapa requiere de sus riesgos y de un buen número de dificultades. Pero nunca estoy preparada. 


No es que  todo empiece a perder el sentido, o que sugiera detenerse a estancarse solo para pensar. Es como si ya no hubiera más combustible, como si una gran aplanadora te acogiera y te intimidara, hasta dejarse casi en cenizas, creo que podrían ser como señales para levantarme, como si me estuviera preparando para la guerra, y hacerme cada vez más fuerte, como una piedra.


 Aprenderé a vivir con ese millón de voces en mi cabeza, esas que no me dejan dormir por las noches y que durante el día siguen conversando entre ellas. 

Debra, Bravo

jueves, 15 de junio de 2017

Tú

Esa fue la última vez que escribí unas líneas para ti, esas que seguramente no leíste y que ignoraste por orgullo, o sabrá Dios por qué. Tal vez estas tampoco sean las últimas líneas que hablen de ti y que quizá tampoco llegues a leer. Es que a veces es preciso sacarlas para que no duelan en el alma, ese lugar donde no sabemos y que guarda tanto. 
Te cuento que, siempre que pienso intento entender hasta que caigo en cuenta que no hay nada más que hacer sino dejar que el tiempo pase y que todo fluya. Que pase lo que tenga que pasar y que deje de ocurrir lo que Dios decida sea mejor. Lo cierto del caso es que no encuentro explicaciones a tanto, que con el pasar del  tiempo es tan poco, pero eterno a la vez.

Has descontrolado mis patrones y te has calado como nadie en cada parte de mi, te ha de sonar exagerado, imposible o absurdo pero cada que intento olvidar y pasar página, reapareces como si no ha pasado nada. No quiero entrometerme de tal manera en tu vida que no puedas respirar. Quiero que lo mejor te ocurra y que tu felicidad me haga feliz. Es inevitable que tu tristeza también me afecte. Que si pensamos una vez encontrarnos que sea solo por una vez y no para siempre. Que nos quede por lo menos el recuerdo de que logramos hacerlo por un tiempo cortito que será suficiente. 
Y a este punto del escrito no puedo evitar que corran pequeñas lágrimas de nostalgia por lo difícil que ha sido acepta que la distancia nos ha separado, la nostalgia de pensar que el destino no lo podemos cambiar si ambas partes no están de acuerdo. Te recuerdo siempre.

Mis disculpas otra vez por decir cosas que seguramente no debo, pero es que si no o hago siento que me ahogo.



Debra, Bravo

sábado, 26 de noviembre de 2016

19/11/16♥

Y se moría, sentía que se moría, porque no podía tenerle consigo. Era más lo que le pensaba y anhelaba que lo que pudiera tenerle cerca. Sentía mucho amor, al tiempo que sentía dolor por su ausencia. Le soñaba a diario; en eso tenía variedad ya que un día eran sueños húmedos llenos de pasión y en otras ocasiones eran sueños donde solo disfrutaba de su compañía con un abrazo, y eso estaba bien, se sentía en plenitud. No se cansaba de ello, pero le seguía doliendo.

Entendía de cierta manera que era parte de la vida, que tenía que esperar, que tenía que armarse de valor y de mucha paciencia. Sabía que iba a cumplir su palabra más temprano que tarde, porque le pasaban cosas similares, añoraba su compañía como nada en el mundo. Y pasaban horas, recordándose 11 años atrás, cuando empezó su aventura, esa que no imaginaron jamás el uno del otro, momentos de conversaciones vagas, esas en las que se basaba una juventud que disfrutaba el chat por Internet, a los que les interesaba conocer nuevas culturas y costumbres a través de la web, les resultó tan interesante que mantuvieron contacto cada año o cada dos, no se prometieron nada, solo mantuvieron el contacto.

Y luego de un tiempo, entre cotidianidades y redes sociales, se contaron de sus penas, como de las cosas más normales del mundo, sin pensar que eso les abriría una nueva puerta a ambos. No lo planearon, solo iba sucediendo, y entre conversación y conversación entendieron que no encontrarían dos veces a la misma persona, que a pesar de los años transcurridos seguían siendo amigos y que a partir de ahora se veían distinto, con ojos de amor.

Empezaron a descubrirse, a conocer que en muchas cosas pensaban similar, pero en otras no, que les apasionaba la naturaleza y la aventura, que se querían desde hace mucho y que nada podía ser casualidad en sus vidas, estaban allí hablando de sí mismos y eso tenía un por qué, que entenderían luego. Cada día, cada palabra, cada gesto que iba formándoles, les llenaba de más amor.

Motivo por el que se mantenían firmes en la decisión se seguir adelante juntos, aunque costara un poco. Por sus cabezas pasaba la idea de que valdría la pena el sacrificio que hicieran para lograr encontrarse. Con frecuencia invadía sus mentes una similitud de tonterías que les fascinaba y hacía que continuara la aventura. Se iban conociendo poco a poco, e iban por más. A ella le encantaba oírle, verle, sus ojos tenían algo muy especial; a él le encantaba verle, oírle, sus labios le resultaban muy sensuales.

Ella estaba llena de sensibilidad y sentimiento; mientras él resultaba ser más realista y fuerte, igual no se podía tapar el sol con un dedo. Resultaba un poco difícil para ambos comprender en lo que se estaban involucrando y de igual manera decidieron continuar, arriesgados a ganar porque en realidad no había mucho que perder. Y ella cada mañana al despertar encontraba un hermoso mensaje suyo que ponía: “buenos días” y era como un interruptor que transformaba su día por completo, le mantenía la sonrisa puesta las 24 horas.

No sabía si pasaba igual con él al recibir su respuesta. Y entonces sus horas pasan con lentitud cuando no tiene razones de él, pero al invadirle su recuerdo vuelve en sí, con una sonrisa automática.

Vive extrañándole.


Debra, Bravo

Introspección

                                                  Más allá de lo que sentimos,  mucho más allá de lo que hacemos.  A veces nos encontramos  ...