Si vienes a jugar que sea con cualquier parte de mi cuerpo (labios, manos, mejillas) , pero no se te ocurra tocar mi corazón.. él es sagrado, a menos que quieras cuidarlo y consentirlo. Aprecio de gran manera la sinceridad con que tus palabras se acercan a mi, la facilidad con la que sacas sonrisas escondidas de hace siglos. Podría apreciar también la facilidad con la que haces que deje un poco mis temores atrás y me arriesgue un poco más. Pero a veces puede más la fuerza con la que a veces mi alma se resiste al sentimiento y no es por negarse a sentir, sino por ese temor que casi nunca se nos va, ese que nos hace daño, ese daño impalpable y que a veces (casi siempre) no vemos venir.
Dejando un poco atrás aquellas historias que tuvieron puntos finales apresurados, o puntos de inicio tempranos, te doy la bienvenida a este conjunto de locuras que son tan mías y que unidas con las tuyas se ven muy bien. Sin esperar que esto sea eterno, sin contar con que estemos siempre así, me gustaría continuar improvisando, con sonrisas sinceras, con menos palabras y más acciones auténticas.
Debra, Bravo
Debra, Bravo
