sábado, 26 de noviembre de 2016

19/11/16♥

Y se moría, sentía que se moría, porque no podía tenerle consigo. Era más lo que le pensaba y anhelaba que lo que pudiera tenerle cerca. Sentía mucho amor, al tiempo que sentía dolor por su ausencia. Le soñaba a diario; en eso tenía variedad ya que un día eran sueños húmedos llenos de pasión y en otras ocasiones eran sueños donde solo disfrutaba de su compañía con un abrazo, y eso estaba bien, se sentía en plenitud. No se cansaba de ello, pero le seguía doliendo.

Entendía de cierta manera que era parte de la vida, que tenía que esperar, que tenía que armarse de valor y de mucha paciencia. Sabía que iba a cumplir su palabra más temprano que tarde, porque le pasaban cosas similares, añoraba su compañía como nada en el mundo. Y pasaban horas, recordándose 11 años atrás, cuando empezó su aventura, esa que no imaginaron jamás el uno del otro, momentos de conversaciones vagas, esas en las que se basaba una juventud que disfrutaba el chat por Internet, a los que les interesaba conocer nuevas culturas y costumbres a través de la web, les resultó tan interesante que mantuvieron contacto cada año o cada dos, no se prometieron nada, solo mantuvieron el contacto.

Y luego de un tiempo, entre cotidianidades y redes sociales, se contaron de sus penas, como de las cosas más normales del mundo, sin pensar que eso les abriría una nueva puerta a ambos. No lo planearon, solo iba sucediendo, y entre conversación y conversación entendieron que no encontrarían dos veces a la misma persona, que a pesar de los años transcurridos seguían siendo amigos y que a partir de ahora se veían distinto, con ojos de amor.

Empezaron a descubrirse, a conocer que en muchas cosas pensaban similar, pero en otras no, que les apasionaba la naturaleza y la aventura, que se querían desde hace mucho y que nada podía ser casualidad en sus vidas, estaban allí hablando de sí mismos y eso tenía un por qué, que entenderían luego. Cada día, cada palabra, cada gesto que iba formándoles, les llenaba de más amor.

Motivo por el que se mantenían firmes en la decisión se seguir adelante juntos, aunque costara un poco. Por sus cabezas pasaba la idea de que valdría la pena el sacrificio que hicieran para lograr encontrarse. Con frecuencia invadía sus mentes una similitud de tonterías que les fascinaba y hacía que continuara la aventura. Se iban conociendo poco a poco, e iban por más. A ella le encantaba oírle, verle, sus ojos tenían algo muy especial; a él le encantaba verle, oírle, sus labios le resultaban muy sensuales.

Ella estaba llena de sensibilidad y sentimiento; mientras él resultaba ser más realista y fuerte, igual no se podía tapar el sol con un dedo. Resultaba un poco difícil para ambos comprender en lo que se estaban involucrando y de igual manera decidieron continuar, arriesgados a ganar porque en realidad no había mucho que perder. Y ella cada mañana al despertar encontraba un hermoso mensaje suyo que ponía: “buenos días” y era como un interruptor que transformaba su día por completo, le mantenía la sonrisa puesta las 24 horas.

No sabía si pasaba igual con él al recibir su respuesta. Y entonces sus horas pasan con lentitud cuando no tiene razones de él, pero al invadirle su recuerdo vuelve en sí, con una sonrisa automática.

Vive extrañándole.


Debra, Bravo

viernes, 18 de marzo de 2016

Mujer

Adoro la valentía y el coraje de una mujer que después de tantas historias sin finales o con ningún final feliz, pueda levantarse a diario y mirar al frente, sin importar el pasado, centrada siempre en su presente. Siempre natural, siempre espontánea, original, seductora. 

Es increíble su valentía de amar sin importar mucho las consecuencias, porque ha entendido que todo es parte de la vida y lo que ha pasado es gran parte del desarrollo como personas. Que cada capítulo tenga un final, no significa que sea el final de la vida misma, ha aprendido a caer, tropezar y levantarse con más fuerza y mucho estilo. 

Ella es arriesgada, decidida, aunque a veces insegura. Entiende que cada persona es como es por las historias que lleva consigo, y no es quién para juzgar comportamientos extraños. Sabe que cada cabeza es un mundo y cada quien está donde quiere estar. 

Aunque a veces se hace un lío, es capaz de deshacerlo. No cree en el destino, simplemente en la capacidad que tiene de crear y de tener lo que se proponga, sin necesidad de dañar o entorpecer a nadie. No necesita mostrar demasiadas partes de su cuerpo para agradar o conquistar, sabe que las mujeres con cerebro usan una hermosa sonrisa y su inteligencia. 

Más de una vez en su debilidad buscaba los motivos de ocasiones sin sentido, comprendiendo al final que solo debía vivir y dejar pasar situaciones. En ocasiones prefiere la soledad para pensar en frío, su amiga soledad la ayuda a reflexionar con más claridad en las incongruencias de la vida. 

Suele complicarse, que es un estado natural de su ser, porque no hay nada más hermoso que la complejidad de una mujer, su capacidad de ser dulce, de ser ácida, de ser sincera, de ser sensible, su capacidad de ser amiga, de ser confidente, de ser incondicional, de ser amante y apoyo tan fuerte como roca. 

Debra, Bravo 

domingo, 17 de enero de 2016

Acércate si quieres

Si vienes a jugar que sea con cualquier parte de mi cuerpo (labios, manos, mejillas) , pero no se te ocurra tocar mi corazón.. él es sagrado, a menos que quieras cuidarlo y consentirlo. Aprecio de gran manera la sinceridad con que tus palabras se acercan a mi, la facilidad con la que sacas sonrisas escondidas de hace siglos. Podría apreciar también la facilidad con la que haces que deje un poco mis temores atrás y me arriesgue un poco más. Pero a veces puede más  la fuerza con la que a veces mi alma se resiste al sentimiento y no es por negarse a sentir, sino por ese temor que casi nunca se nos va, ese que nos hace daño, ese daño impalpable y que a veces (casi siempre) no vemos venir. 

Dejando un poco atrás aquellas historias que tuvieron puntos finales apresurados, o puntos de inicio tempranos, te doy la bienvenida a este conjunto de locuras que son tan mías y que unidas con las tuyas se ven muy bien. Sin esperar que esto sea eterno, sin contar con que estemos siempre así, me gustaría continuar improvisando, con sonrisas sinceras, con menos palabras y más acciones  auténticas. 

Debra, Bravo

Introspección

                                                  Más allá de lo que sentimos,  mucho más allá de lo que hacemos.  A veces nos encontramos  ...