Porque siempre es mejor lo que se hace o sale de manera improvisada. Llenos de casualidades o causalidades pasamos la vida. No hay manuales, no hay libros ni instrucciones donde esté reflejado cómo vivir. No existe un guión ni un libreto para ensayar y actuar. Siempre nos equivocamos, siempre tropezamos con inmensas piedras en este camino sin fin. Que a fin de cuentas logramos superar. Con extraña impaciencia quieren salir de esa cabeza palabras que buscan un sentido. Ahí están las palabras esperando coincidir con un torpe corazón, un alma desconsolada y un cerebro elocuente, son todos tan diferentes... cada uno a su manera vuelven loca la cabeza. En el día el sol sonriente empapa el alma con riqueza, dándole al corazón motivos para seguir latiendo y a la vez al cerebro envía señales de felicidad. Pero se pregunta siempre a dónde ir, qué decisión tomar, qué camino seguir y etc. Será siempre mejor sorprenderse que decepcionarse por cualquier razón o motivo.
Debra, B.
