martes, 19 de noviembre de 2019

Volver a nacer


Después de tanto tiempo siento que vuelvo a ser yo, muchas cosas empiezan a fluir de manera positiva, no es que todo esté de maravilla o perfecto. Pero de cierta manera hay cargas que son más llevaderas ahora. Y dependerá de mantener mi actitud positiva que las cosas sigan fluyendo igual. A fin de cuentas el camino siempre ha sido y será hacia adelante. Y mientras la fe se mantenga viva podrán venir miles de tormentas a estremecerlo todo, he igual me mantendré firme.

No tan dura como una piedra, ni tan frágil como la flor, pero si entera y eso será suficiente. Aprenderé también a mirar con delicadeza aquello que observaba con rudeza, ablandar el corazón. A respirar con mucha más profundidad y a soltar con más frecuencia. A entender que hay muchas cosas que no es necesario entender, y que simplemente hay que dejarles ser.


Aprender más, absorber como una esponja, y experimentar más en aquello que es capaz de llenarme el alma, no al punto de colapsar, pero si al punto de ser feliz haciendo cosas que realmente son significativas. Olvidar casi en su totalidad lo negativo, el NO. Dar y entregar más de lo bueno, sepultar rencores, esconder los miedos aunque a veces se quieran asomar. Traspasar los límites exigidos, vivir cada instante y salir de la zona de confort. Confiar en la voluntad y los caminos de Dios. Que no dejará caer a sus hijos.

Debra, Bravo

lunes, 18 de noviembre de 2019

Coraza

Necesitaba desesperadamente soltar éstas letras, porque a veces me ahogan. Darle un respiro a mi alma para después volver a sentir nuevamente lo que era antes, o lo que creía sentir. Todo siempre parece una locura y cuánto desastre, tanta removedera de todo, el próximo libreto será titulado "haz lo que te de la gana" ya que pensar en monotonías no sirve de nada, lo "correcto" a veces no resulta ser lo que debería ser y ahí vamos como una ráfaga a chocar con todo lo que se nos atraviesa.


Mientras más lo pienso, creo que la locura más se apodera de mi, porque es más lo que intento entender a lo que realmente  me arriesgo a vivir, y sí, muchas veces he dicho no tener miedo de nada. Pero sin duda debe ser una coraza porque el miedo es cada vez más latente, ya que cada etapa requiere de sus riesgos y de un buen número de dificultades. Pero nunca estoy preparada. 


No es que  todo empiece a perder el sentido, o que sugiera detenerse a estancarse solo para pensar. Es como si ya no hubiera más combustible, como si una gran aplanadora te acogiera y te intimidara, hasta dejarse casi en cenizas, creo que podrían ser como señales para levantarme, como si me estuviera preparando para la guerra, y hacerme cada vez más fuerte, como una piedra.


 Aprenderé a vivir con ese millón de voces en mi cabeza, esas que no me dejan dormir por las noches y que durante el día siguen conversando entre ellas. 

Debra, Bravo

Introspección

                                                  Más allá de lo que sentimos,  mucho más allá de lo que hacemos.  A veces nos encontramos  ...