Pintaste una sonrisa en mi rostro, después de tanto dolor.
Es que no todo puede ser tristeza, pero cuando me absorbe no me deja fácil.
Me enseñaste a ser más fuerte, a causa de ese mismo dolor.
Me mostraste la realidad, porque al parecer estaba en un mundo de fantasías, no es malo pero siempre hay que estar en el presente.
Me dijiste que lo que no te mata te hace mas fuerte y lo estoy experimentando, a veces nos aferramos tanto a algo que es tan difícil de desprenderse, cierto que nada es imposible, el tiempo es el mejor consejero.
Por momentos dejas que mi mente piense lo que quiera, es inevitable pensar en lo que no debo, de alguna manera saldrá poco a poco de allí.
Aprendí a valorar más lo que tengo que a lo que espero tener, aunque nunca es malo mirar más allá, la realidad es que estamos los que somos y somos los que estamos, no más.
Anhelar y esperar con fe con la mente positiva es una de las claves.
Quiero estar así siempre, vuelve a mi entusiasmo desenfrenado y no me abandones que te necesito siempre.
Gracias a esos motorcitos que ayudan a encender mi corazón cuando siento que todo esta perdido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario