Siempre hay
un motivo para una pregunta
un motivo para la insinuación
un motivo para luchar
un motivo para sufrir
un motivo para ser feliz
un motivo para sospechar
un motivo para dudar
un motivo para el mañana
un motivo para mentir
un motivo para la espera
un motivo para el desánimo
un motivo para la decepción
un motivo para la indignación
un motivo para reír
un motivo para llorar
un motivo para sentir
un motivo para creer
un motivo para pasar la página y continuar el camino andado.
Importa muy poco en muchos momentos el qué dirán
nadie está por nadie
nadie vela más que por sus propios intereses.
Confiar se ha vuelto una lucha,
intensa lucha
que mientras más se analiza,
menos se cree.
La confianza se gana con el tiempo,
se pierde en pocos segundos.
Muchos más motivos anudados a la vida,
cuánta tontería,
cuánta locura,
cuánta incertidumbre,
todo termina en embrollo,
que solo se sobrepasa con coraje.
Debra, Bravo

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